
La desgarradora muerte de Chimuelo.
Un desgarrado Pablo, una triste noticia entre tanta euforia.
Pablo Iglesias, ya elegido como decimotercer vicepresidente de España, nada más salir los resultados, su pareja le llama al teléfono, y en milésimas de segundo, la cara del entusiasmado Pablo pasa a una cara desgarrada en el dolor, rompiendo a llorar en medio del Congreso de los Diputados. Al principio, los 355 vicepresidentes restantes pensaron que lloraba de alegría, pero al fijarse bien en su cara, no vieron lágrimas felices. Vieron trozos del alma de Pablo salir en forma de unas desoladas lágrimas.
Todo este popurrí de sentimientos, en su mayoría, viene por el fatal fallecimiento de Chimuelo, el periquito de Pablo Iglesias. Este ser que ya no se encuentra con nosotros, fue el motivo de que Pablo Iglesias se metiese en la política, de que este aprobase la universidad, de que encontrase novia, y de que se volviese el vicepresidente de España.
